El hongo que la ciencia relaciona con más memoria y menor riesgo de Alzheimer

¿Cuántas veces esta semana entraste a un cuarto y olvidaste a qué ibas? ¿Cuántas veces buscaste el teléfono mientras lo tenías en la mano? Son bromas comunes, hasta que dejan de serlo. En Ecuador, como en el resto del mundo, la preocupación por la memoria y por enfermedades como el Alzheimer crece junto con la esperanza de vida: cada vez más familias conviven con un padre, una madre o un abuelo que empieza a olvidar.

Por eso llamó tanto la atención un hallazgo publicado hace pocos años: un grupo de investigadores encontró que un hongo comestible, disponible desde hace siglos en la medicina tradicional asiática, podría favorecer el crecimiento de las células cerebrales y proteger contra enfermedades neurodegenerativas. Ese hongo es la melena de león (Hericium erinaceus), y hoy te contamos qué se sabe realmente, qué no, y cómo se está usando.

El descubrimiento que sorprendió a la comunidad científica

El estudio en cuestión fue liderado por investigadores del Instituto del Cerebro de la Universidad de Queensland, en Australia, y se publicó en la revista Journal of Neurochemistry. El equipo, encabezado por el profesor Frederic Meunier y el investigador Ramón Martínez-Mármol, buscaba identificar compuestos de origen natural capaces de llegar al cerebro y estimular el crecimiento de las neuronas.

Lo que encontraron es que los compuestos bioactivos de la melena de león promueven ese crecimiento y mejoran la formación de la memoria en modelos de laboratorio. Los propios autores plantearon que este hallazgo podría tener aplicaciones futuras en el tratamiento y la prevención de trastornos como el Alzheimer, aunque fueron claros en algo importante: se trata de investigación en etapas tempranas, no de una cura confirmada en humanos.

Otros estudios científicos han encontrado resultados relacionados: extractos de melena de león ligados a una mayor generación de neuronas en el hipocampo (una de las zonas del cerebro más asociadas a la memoria), y a una reducción de síntomas de ansiedad y depresión en modelos animales. Todo apunta en la misma dirección: este hongo interactúa de forma particular con el sistema nervioso.

Por qué la melena de león le interesa tanto a la neurociencia

La razón detrás de estos hallazgos tiene nombre técnico: el Factor de Crecimiento Nervioso (NGF, por sus siglas en inglés). Es una proteína esencial para que las neuronas se desarrollen, se reparen y sobrevivan. La melena de león contiene compuestos únicos —hericenonas y erinacinas— que se ha estudiado que estimulan la producción de NGF en el cuerpo.

En otras palabras: no es que la melena de león «alimente» directamente a las neuronas, sino que podría ayudar a activar los mecanismos naturales que el cerebro ya usa para regenerarse y protegerse. Esa es la razón por la que se le suele describir como un nootrópico natural, y por la que en Goodway trabajamos con nuestro extracto puro de melena de león, pensado justamente para apoyar memoria, concentración y claridad mental de forma sostenida.

Alzheimer: lo que la evidencia sí respalda (más allá de un solo hongo)

Es importante ser honestos: ningún alimento, hongo o suplemento previene el Alzheimer por sí solo. Según información publicada por Harvard Health Publishing, no se conoce con certeza la causa del 99% de los casos de Alzheimer, pero sí hay evidencia sólida de que ciertos hábitos de vida ayudan a reducir el riesgo o a enlentecer su progreso. Entre los más respaldados están:

  • Actividad física regular. La evidencia más consistente indica que el ejercicio aeróbico moderado, unas 3 a 4 veces por semana, ayuda a prevenir el deterioro cognitivo.
  • Alimentación tipo mediterránea. Rica en vegetales frescos, frutas, granos enteros, aceite de oliva, frutos secos y pescado, con carnes rojas solo de forma ocasional.
  • Dormir entre 7 y 8 horas por noche. Un mejor descanso se relaciona con una mayor eliminación de proteínas asociadas al Alzheimer en el cerebro.
  • Mantener la mente activa con actividades que representen un reto cognitivo real (aprender un idioma, un instrumento, un juego nuevo).
  • Sostener vínculos sociales activos, algo que la evidencia observacional vincula con menor riesgo.

La melena de león no reemplaza ninguno de estos hábitos: los complementa. Pensarla como una pieza más dentro de una rutina de bienestar —y no como una solución mágica— es la forma correcta (y honesta) de aprovecharla.

Cómo tomar melena de león en tu día a día

Nuestro extracto en polvo de melena de león tiene una concentración 10:1 y un 50% de beta-glucanos, obtenido 100% del cuerpo fructífero del hongo. Se toma de forma muy simple: 1 a 2 cucharaditas disueltas en la bebida de tu preferencia (agua, café, batidos), una vez al día.

Si buscas una rutina de enfoque más completa, puedes combinarlo con nuestro Combo Focus & Balance, pensado para quienes quieren sostener concentración durante el día. Y si te preguntas por qué recomendamos tomarlo en polvo y no en cápsulas, ya lo explicamos a fondo en nuestro blog sobre la dosis funcional de los hongos adaptógenos.

La memoria se cuida con hábitos, no con atajos

La ciencia detrás de la melena de León es real y sigue creciendo, pero la mejor estrategia siempre combina hábitos saludables con herramientas naturales bien elegidas. Si quieres sumar un aliado natural a tu rutina de enfoque y bienestar cognitivo, en Goodway tenemos el extracto de melena de león listo para que empieces hoy.

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Este contenido tiene fines informativos y no reemplaza el diagnóstico ni el consejo de un profesional de la salud. Si tienes antecedentes familiares de Alzheimer o síntomas de pérdida de memoria, consulta con tu médico.

Fuentes consultadas: Diario ABC (13 de febrero de 2023); Harvard Health Publishing, «What can you do to avoid Alzheimer’s disease?» (health.harvard.edu).

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